24/7/15

LA CLAUSURA DEL AMOR


DRAMATURGIA, CONCEPCIÓN y DIRECCIÓN: PASCAL RAMBERT
TRADUCCIÓN y VERSIÓN: COTO ADÁNEZ
INTERPRETACIÓN: ISRAEL ELEJALDE y BÁRBARA LENNIE
DURACIÓN: 115 min
FOTO: FEDE SERRA
PRODUCCIÓN: BUXMAN PRODUCCIONES y KAMIKAZE PRODUCCIONES
TEATRE LLIURE (GRÀCIA, GREC 2015)

A todos aquellos que su pareja les ha dejado en un momento u otro de la vida, sabrán que por muy bien que lo afrontes, se pasa mal. Si lo dejas de buenas, también, pero si la ruptura es una pesadilla el dolor va más allá de los límites inimaginables. Y aquí, sin límites encontramos La clausura del amor. No será fácil, pero por suerte, hoy es sólo ficción.

La clausura del amor son dos monólogos al cien por cien de intensidad. Como si entráramos en un ring de boxeo y los dos púgiles combatieran entre sí pero los golpes le tocaran recibirlos al espectador. Una escenografía blanca, vacía, fría a los ojos del público. No hay nada en que resguardarse. Observamos los golpes, los disparos certeros, primero de él, cincuenta minutos casi sin pausa, sin respiro, luego ella más de lo mismo. Un sinfín de reproches, ataques personales un constante juego con el lenguaje: desde las metáforas a la manera de hablar de uno y otro personaje. Atónitos presenciamos la escena, sólo rota al acabar el primer monólogo para homenajear la inocencia. Inocencia que se rompe, se hace añicos, diminutos y las heridas comienzan a sangrar.

No hacen falta puñetazos para llorar, el dolor más poderoso viene de la mano de la palabra. Ellos se vomitan el uno al otro toda la mierda contenida durante los años. Son seres humanos aunque en algún momento puedan parecer dos bestias ansiosas por ganar la batalla. La presa, un día se le llamó amor. Hoy ya no queda, ha sido reemplazado por el odio hacia el otro, pero más que nunca hacia uno mismo.

La clausura del amor es una maratón interpretativo a la altura sólo de unos pocos. Es una obra difícil de interpretar, con un desgaste actoral como pocas. Por ello, mi más sincero aplauso escrito a Israel Elejalde y Bárbara Lennie, que con acierto se han aventurado en ella. Se queda una sin palabras para describir la ferocidad que ambos imprimen a sus personajes. Difícil el aguante de mantener el embate y de responder con la misma fuerza. De hacer vivo el texto desde el primer minuto hasta el último. Brillante combate interpretativo donde quien gana es el espectador.

Al final, en medio de la oscuridad y antes del aplauso se te queda el cuerpo vacío y frío. Como se dice durante la obra: "El amor es un cadáver y tu llevas su piel". Abandonas la sala y sientes como si alguien te hubiera dado un golpe en medio del pecho. Tu también lo has sentido. Te ha llegado. "Me lo quedo" ¡Qué pulsión, qué ritmo, qué grandes!